
Parque de la Sierra de MariolaLa Sierra de Mariola es una de las sierras más entrañables, más populares y de más tradición excursionista de las tierras valencianas. Visitada des de antiguo por los científicos más prestigiosos de todo el mundo, la Sierra Mariola resume la historia de la investigación botánica.
El Montcabrer es la cumbre por excelencia de Mariola, un inmenso acicate de 1.389 metros de altura, visible desde gran parte del territorio valenciano como sobrepuesto a la sierra misma, y que se rompe bruscamente hacia levante a causa de una gran falla. Esta orografía violenta, surcada de barrancos abruptos y verticales, de circos y de amplias terrazas, es el resultado de la actividad tectónica intensa que se produjo durante el terciario.
En Mariola nacen los ríos más importantes del norte de Alicante: el Vinalopó, el Serpis o río de Alcoi, el río de Agres y el Clariano, además de numerosos barrancos como el del Bou, el Carrascalet, el Cabrantà, el de Querola o el del Cint. Además, en el barranco de Querola, entre Muro y Cocentaina, se localiza uno de los yacimientos paleontològics más importantes internacionalmente, tanto por la gran cantidad de fósiles de distintas épocas que se han encontrado, como por el descubrimiento de una veintena de especies fósiles nuevas para la ciencia.
Casi mil doscientas especies distintas de plantas han sido catalogadas en este espacio; una variedad condicionada por distintos factores: por un lado, la altitud, porque en poco espacio, la sierra permitió una estratificación vertical de las distintas plantas según su hábitat; por otro, la orientación, las precipitaciones, la presión humana, el pastizal. Todos estos son factores que han influido e influyen en la desaparición de unas especies determinadas o en la conservación de otras. La Sierra Mariola tiene fama reconocida universalmente por la variedad de plantas medicinals o aromàtiques más que por su abundancia. Así en Mariola, plantas como la salvia,lla lavanda, el romero, el tomillo, el càdec, la melisa, el poleo, el marrubí, etc, y otros endemismos propios y iberolevantinos, son fáciles de ver e identificar.